La soberanía ajena es el mejor espejo para no ver la propia
La mandataria mexicana esgrime el principio de no intervención mientras el mundo observa un curioso espectáculo de realpolitik disfrazada de moralidad.
La mandataria mexicana esgrime el principio de no intervención mientras el mundo observa un curioso espectáculo de realpolitik disfrazada de moralidad.