En un sublime acto de fe en la burocracia nacional, los profetas agrícolas de Zacatecas han decretado para este lunes una suspensión monumental del tránsito vehicular, como ofrenda ritual a los dioses del papeleo insatisfecho. Las vías de comunicación serán convertidas en templos de la indignación campesina, coreografiando una protesta dionisíaca contra la Ley de Aguas Nacionales y el sagrado arte de la evasión institucional.
Mediante un manifiesto audiovisual difundido en el ágora digital, los augures de la Unión de Pozos Agrícolas de Zacatecas profetizaron la toma de las catedrales del peaje en las autopistas Osiris y Calera. La ciudadanía queda solemnemente invitada a participar en este éxtasis colectivo de paciencia revolucionaria, donde los automóviles se transformarán en peregrinos del descontento social.
El evangelio del desencanto hidráulico
El sumo sacerdote Severiano Zamarrón reveló los designios celestiales tras esta cruzada terrenal: durante un concilio celebrado en el santuario de la Conagua, las deidades federales guardaron silencio ante los mandamientos escritos en la minuta del 20 de noviembre. El panteón burocrático –compuesto por las divinidades de Gobernación, Agricultura, CFE y la propia Conagua– ha suspendido milagrosamente el flujo de soluciones, manteniendo a los productores en un limbo energético donde los recibos de luz se convierten en bulas de excomunión.
Ante este vacío sagrado, la UPAZ se une al jubileo nacional de la protesta, transformando el desierto de las promesas incumplidas en un oasis de resistencia civil.
La geografía sacra del descontento
Mientras tanto, en la comarca de El Bordo, los labriegos han declarado un éxtasis administrativo indefinido. La convocatoria establece peregrinación matutina desde el Jardín principal de Guadalupe hacia la meca zacatecana, donde los tractores sustituirán a las palomas como símbolos de paz. Esta procesión agrícola busca bautizar la capital con el agua que el gobierno prometió pero nunca hizo fluir.


















