La cosa se está poniendo fea en las horas previas a la gran final. La Federación Senegalesa de Fútbol (FSF) acaba de soltar un comunicado que es básicamente una bomba. Dicen que su selección está recibiendo un trato pésimo en Marruecos, justo antes de jugar la final de la Copa Africana de Naciones este domingo.
Y no son quejas menores. Hablan de falta total de seguridad cuando el equipo llegó en tren a Rabat. Imagínate: los jugadores estrella, expuestos a aglomeraciones sin control. La federación fue clara:
“Esta deficiencia expuso a los jugadores y al cuerpo técnico a aglomeraciones y riesgos incompatibles con los estándares de una competencia de esta magnitud”.
Pero eso no es todo. También tuvieron problemas para conseguir un hotel decente. Tuvieron que presentar una queja formal por escrito solo para obtener alojamiento adecuado. ¿En serio? Esto es una final continental, no un torneo amateur.
El tema del entrenamiento es aún más polémico. Senegal se niega rotundamente a entrenar en el Complejo Mohammed VI. ¿El motivo? Es donde Marruecos ha tenido su base durante TODO el torneo. Y claro, los locales también entrenarán allí hoy sábado.
La FSF lo llama “cuestión de equidad deportiva”. Hasta ahora, ni siquiera les han dicho dónde podrán entrenar sus jugadores. En la agenda oficial compartida con medios, el lugar del entrenamiento senegalés todavía aparece como “por confirmar”.
Y luego está el drama de las entradas. Solo consiguieron 2.850 boletos para sus seguidores, según los límites máximos autorizados. En un estadio con capacidad para 69.500 personas, la federación dice que es “insuficiente dada la demanda”.
“Deplora las restricciones impuestas, que penalizan al público senegalés”, añade el comunicado.
Marruecos buscará su segundo título después de 50 años de espera. Senegal, campeón en 2021, va por su segundo cetro también. Pero esta final viene con sabor amargo antes incluso del pitido inicial.
La FSF dice que hace públicas estas quejas “en interés de la transparencia”. Lo cierto es que han encendido todas las alarmas sobre lo que debería ser la fiesta máxima del fútbol africano.

















