Sergio Pérez revela la dura realidad de ser compañero de Verstappen

Sergio Pérez revela la dura realidad de ser compañero de Verstappen

Tras un año de ausencia, Sergio “Checo” Pérez se prepara para un nuevo capítulo en la Fórmula 1. Pero, ¿qué lo impulsó a tomar esa pausa? La respuesta parece esconderse en las sombras de su última experiencia en la cúspide del automovilismo mundial. Un recorrido por cinco escuderías—Sauber, McLaren, Force India, Racing Point y finalmente Red Bull—culminó en una revelación que pocos esperaban escuchar con tanta crudeza.

El testimonio incómodo: ¿Qué sucedió realmente en Red Bull?

En una conversación sin filtros para el pódcast Cracks, de Oso Trava, el piloto mexicano desarmó la narrativa pública. Sus palabras no son solo una queja; son una investigación en sí mismas. “Ser compañero de Max es muy difícil, pero ser compañero de Max en Red Bull es el peor trabajo que hay en la Fórmula 1, pero muy lejos”, declaró Pérez. Esta afirmación abre una línea de cuestionamiento inevitable: ¿cómo opera realmente la maquinaria de un equipo construido alrededor de un solo talento?

El testimonio del ahora piloto de Cadillac pinta un cuadro de una presión sistémica e insostenible. “En Red Bull, todo era un problema; si era más rápido que Max era un problema, si era más lento que Max era un problema, se creaba un ambiente tenso, todo era un problema”, confesó. Aquí, la investigación periodística encuentra su primer hallazgo significativo: la paradoja de estar en el mejor equipo, pero en el “equipo complicado”. ¿Era realmente un equipo de dos pilotos, o una estructura diseñada para consagrar a una única figura?

La confesión clave y el documento revelador: “Este proyecto está hecho para Max”

Profundizando en las capas de su relato, Pérez conecta puntos que muchos sospechaban pero que nunca habían sido confirmados con tal transparencia. Revela una conversación fundacional con el jefe de equipo, Christian Horner. “La primera vez que me siento con Christian me dijo que íbamos a correr con dos coches porque tenemos que correr con dos coches, pero este proyecto ha sido creado para Max”, citó el mexicano. Esta declaración actúa como un documento interno filtrado, exponiendo la filosofía central del equipo.

La comparación que utiliza es demoledora en su claridad: “Es como Carlos Slim hace un equipo y yo soy su piloto”. Esta analogía no solo habla de jerarquía, sino de un propósito definido desde su origen. Plantea una pregunta incisiva: ¿cuántos otros equipos en la parrilla operan bajo este mismo principio no escrito, donde el segundo piloto es, en el mejor de los casos, un actor de repuesto obligatorio?

La despedida y la revelación final: Un dato que cambia la perspectiva

La narrativa de descubrimiento llega a su clímax en el momento de la despedida. Pérez relata un intercambio con Horner donde cuestiona el futuro del equipo. Pero es la última revelación la que otorga una nueva perspectiva, un dato que invita a reevaluar todo lo anterior. “Me acuerdo que, desde el simulador, era más rápido que Max”, aseguró el piloto.

Esta afirmación final no es un simple alarde. Es la pieza que conecta con la frustración expresada y cuestiona la narrativa establecida de una superioridad absoluta e incuestionable. ¿Sugiere que el entorno, más que el puro talento, definió la dinámica? ¿Qué habría sucedido en un escenario diferente? Al partir hacia su nueva aventura con la escudería Cadillac en la Temporada 2026, Sergio Pérez no solo cierra un capítulo. Entrega, a través de su testimonio, una investigación en primera persona sobre las presiones, las políticas y las verdades ocultas detrás del glamour de la máxima categoría. Su regreso a la F1 viene acompañado de una lupa sobre la compleja psicología de los equipos de élite.

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