Ana de la Reguera rompe moldes con su ópera prima como directora
Ana de la Reguera aborda la soltería contemporánea sin tapujos. La actriz y ahora cineasta confiesa ser usuaria de plataformas de conexión digital y traslada esas experiencias, propias y ajenas, a su nueva película, Un hombre por semana, una comedia que ya está en cartelera.
Ana de la Reguera avanza en su trayectoria artística debutando ahora como directora de cine.
“Las utilizo. Llevo dos años en esa dinámica y he tenido vivencias de todo tipo“, explica la artista veracruzana sobre las apps de citas. Su personaje, Mónica, una mujer divorciada que reestructura su vida, refleja esa búsqueda de autonomía en la era digital, incluso cantando éxitos ochenteros como terapia.
Una dirección que desafía el statu quo
Este proyecto marca su debut en la dirección de largometrajes, compartiendo créditos con el experimentado Marco Polo Constandse. De la Reguera es consciente del momento histórico: aunque la presencia de la mujer en el ecosistema cinematográfico mexicano ha crecido exponencialmente—pasando de 5 películas dirigidas por mujeres en 2008 a 58 en 2024—, la consolidación real aún es una meta.
“Este guion daba miedo. ¿Cómo una mujer va a tener un hombre por semana? Normalmente la narrativa es al revés y nadie dice nada”, comenta, señalando la disrupción de roles de género que propone la cinta. Aunque en sus inicios tuvo referentes femeninos como Gabriela Tagliavini, de sus 50 películas como actriz, solo dos fueron dirigidas por mujeres.
La sororidad como motor creativo
Su camino tras las cámaras se aceleró por necesidad: debutó dirigiendo gran parte de su serie Ana cuando el director titular enfermó. “Fue cuando dije: lo puedo hacer y lo hice”, recuerda. Esta experiencia de resiliencia profesional la preparó para liderar un reparto de lujo con Martín Altomaro, Cynthia Klitbo, Epy Vélez, José María de Tavira y una participación especial de Amanda Miguel.
Más allá de la comedia, la película se suma a un corpus aún pequeño en la cinematografía nacional que explora temas como la construcción de identidad, la sororidad y la autonomía femenina desde una mirada fresca y sin concesiones. De la Reguera no solo dirige: encarna una nueva ola de creadoras que toman el control de la narrativa, mezclando humor, tecnología y una visión feminista del siglo XXI.

















