Cuando se trata de la salud de una figura pública, los rumores vuelan más rápido que la verdad. Lo vi esta semana con Verónica Castro. Sus hermanos, Fausto y José Alberto ‘El Güero’ Castro, salieron al quite para poner las cosas en claro después de que circulara que la actriz había estado hospitalizada.
Resulta que fue una revisión de rutina. Nada más. Pero ya saben cómo es esto: una chispa y se prende el bosque entero. Los hermanos dieron la cara en el programa ‘Los hilos del pasado’ para calmar las aguas.
Fausto fue el primero en hablar. Dijo que Verónica estaba ‘un poco delicada’ por problemas en la columna y los bronquios, y que había necesitado oxígeno. Pero aquí viene el giro periodístico: su otro hermano, ‘El Güero’, inmediatamente matizó esas declaraciones.
“Yo creo que, de repente, mi hermano es medio alarmista”
Ahí lo tienen. Un hermano dice una cosa, el otro la corrige. Es el clásico drama familiar que se vuelve noticia. ‘El Güero’ aclaró que si bien es cierto que Verónica usa oxígeno ocasionalmente – consecuencia de sus años fumando –, no hay motivo para alarmarse.
Lo más jugoso vino cuando desmontó los rumores más exagerados. Se rió al escuchar que asociaban a su hermana con una enfermedad pulmonar obstructora crónica (EPOC).
“No, en serio, no hagan de esto un rollo amarillista porque no lo es”
Palabras directas. Pidió a la prensa no crear versiones sin fundamento sobre la salud de la protagonista de ‘Rosa Salvaje’. Aseguró que está bien cuidada por sus hermanos y sus hijos, Michel y Cristian.
Al final del día, esta historia nos recuerda dos cosas: primero, que incluso en las familias más famosas hay dinámicas y percepciones diferentes. Y segundo, que en la era de las redes sociales, cualquier visita al médico de un ícono se puede convertir en un circo mediático si no hay voces autorizadas que pongan límites.
Verónica Castro sigue siendo la mayor de cuatro hermanos. Y por lo visto, tiene a su familia protegiéndola tanto de sus dolencias como de los excesos informativos.

















