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Internacional

El Gran Teatro de la Cooperación Internacional

Un encuentro de altos vuelos donde los memorándums vuelan más que las acciones concretas.

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El Gran Acuerdo de las Sonrisas y los Papeles

En un despliegue de sofisticación diplomática sin precedentes, la Mandataria Nacional recibió hoy a la delegación brasileña en un ritual tan antiguo como inútil: el intercambio de sonrisas fotogénicas y la firma de acuerdos de intenciones que probablemente descansarán para siempre en elegantes carpetas.

Foto: El Universal. Capturando el momento exacto en que las sonrisas oficiales superan en duración a los acuerdos concretos.

El vicepresidente Alckmin, maestro en el arte de anunciar proyectos futuros como si fueran realidades presentes, declaró triunfalmente la firma de dos acuerdos sanitarios. Uno para “fortalecer” la producción de vacunas -curiosa prioridad cuando las pandemias pasadas ya fueron declaradas superadas- y otro para “mejorar” la regulación sanitaria, porque nada dice cooperación genuina como burocracias intercambiando trámites.

La Presidenta, por su parte, aclaró meticulosamente que esto no es un tratado de libre comercio. ¡Dios nos libre! Se trata más bien de un acuerdo de complementariedad, ese concepto mágico donde cada país descubre que el otro produce cosas que él no tiene, pero en lugar de comprarlas directamente prefiere crear comisiones binacionales para estudiarlas.

Marcelo Ebrard, Secretario de Economía, añadió su toque de realismo fantástico al explicar que lo “primordial” es “actualizar disposiciones que limitan la exportación mexicana”. Traducción: deshacer los obstáculos que nosotros mismos creamos en el pasado, pero presentarlo como un gran avance diplomático.

El colmo del absurdo ceremonioso llegó cuando la Mandataria felicitó al presidente Lula por haber logrado “cero hambre en Brasil”, declaración que sin duda sorprendió a los millones de brasileños que aún padecen inseguridad alimentaria, pero que encaja perfectamente en esta narrativa de realidades alternativas donde los documentos firmados valen más que los hechos consumados.

Queda claro que en el teatro de la diplomacia, lo importante no es resolver problemas concretos, sino producir suficientes comunicados de prensa y fotos protocolarias como para llenar los noticieros hasta la próxima cumbre inútil.

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