Trump ‘muerde’ Groenlandia desde Davos con declaraciones de presión diplomática

Davos, Suiza.– En el marco del Foro Económico Mundial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar a Groenlandia en el centro del debate internacional al emitir una serie de declaraciones que, aunque descartan el uso de la fuerza, mantienen un tono de presión política y geoestratégica hacia otros países.

Desde Davos, Trump aseguró que “no recurrirá a la fuerza” para adquirir el territorio, pero insistió en el interés estadounidense al afirmar que “lo único que Estados Unidos pide es un lugar llamado Groenlandia”. La afirmación fue acompañada de una justificación que generó reacciones inmediatas: “Queremos un pedazo de hielo para proteger al mundo”.

Si bien el mandatario intentó suavizar el mensaje descartando una intervención militar, sus palabras dejaron entrever una postura condicionante al señalar: “Pueden decir que sí y lo agradeceremos mucho, o pueden decir que no y lo recordaremos”, frase que analistas interpretaron como una advertencia diplomática más que como una invitación al diálogo entre naciones soberanas.

Las declaraciones se producen en un contexto de tensión internacional, donde el estatus de Groenlandia —territorio autónomo bajo soberanía danesa— ha sido motivo de debate desde administraciones anteriores, y reavivan cuestionamientos sobre el respeto al derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos.

Trump también aprovechó su participación en el foro para arremeter contra Canadá, lanzando un mensaje directo al exgobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, al afirmar: “Canadá vive gracias a Estados Unidos. Recuérdalo, Mark, la próxima vez que hagas declaraciones”. El comentario fue considerado por diversos sectores como innecesariamente confrontativo dentro de un espacio destinado al consenso global.

Especialistas señalan que este tipo de discursos, emitidos desde una tribuna internacional como Davos, refuerzan una narrativa de poder y presión, más que de cooperación, y podrían tensar aún más las relaciones diplomáticas con aliados estratégicos.

Aunque Trump insiste en que no utilizará la fuerza, sus propias palabras reflejan una política exterior que apuesta por la intimidación retórica, dejando abierta la pregunta sobre los límites reales entre la negociación y la imposición en el escenario internacional actual.

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