Washington.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este domingo un ultimátum al gobierno de Cuba al exigirle alcanzar “un acuerdo inmediato” con Washington o enfrentar consecuencias severas, al tiempo que anunció el fin total del flujo de petróleo y recursos provenientes de Venezuela hacia la isla.
A través de un mensaje publicado el 11 de enero en su red social Truth Social, el mandatario fue tajante: “¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA: CERO!”, advirtiendo que La Habana debe negociar “antes de que sea demasiado tarde”.
La nueva postura de la Casa Blanca se da en un contexto regional de alta tensión, una semana después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, operación militar que, de acuerdo con información oficial, dejó decenas de muertos entre fuerzas de seguridad venezolanas y cubanas. Trump aseguró que Venezuela ya no necesita la protección de lo que calificó como “matones y extorsionistas” y afirmó que gran parte del personal cubano involucrado en tareas de seguridad “murió” durante el ataque estadounidense.
Fin de la alianza Caracas–La Habana
En este nuevo escenario, el mandatario estadounidense señaló que su administración logró presionar a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, para redirigir el petróleo venezolano hacia Estados Unidos, dejando fuera a Cuba. La medida apunta a debilitar uno de los pilares económicos del gobierno cubano.
Desde el año 2000, La Habana ha dependido críticamente del crudo venezolano, como parte de un acuerdo impulsado por el entonces presidente Hugo Chávez. Según datos de la estatal PDVSA y registros de envíos, Venezuela exportó a Cuba un promedio de 27 mil barriles diarios entre enero y noviembre del año pasado, volumen que cubría cerca del 50% del déficit petrolero de la isla. La interrupción total del suministro colocaría a Cuba en una situación de vulnerabilidad económica extrema, en medio del embargo estadounidense.
Evaluaciones y señales políticas
Aunque Trump sostuvo que Cuba está “lista para caer”, evaluaciones de la inteligencia estadounidense citadas por Reuters ofrecen un panorama más complejo. Informes de la CIA indican que sectores clave como la agricultura y el turismo ya enfrentan graves afectaciones por apagones constantes y sanciones comerciales, pero no respaldan de manera concluyente un colapso inminente del régimen que gobierna desde 1959.
En paralelo, el presidente estadounidense elevó el tono político al publicar en la red social X un mensaje en el que sugirió que el actual secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de migrantes cubanos, podría convertirse en presidente de Cuba, comentario que añadió presión simbólica al conflicto.
Con el control del petróleo venezolano como herramienta central, la administración Trump busca asfixiar financieramente a La Habana para forzarla a una mesa de negociación bajo sus propios términos, marcando el inicio de una política de “cero tolerancia” hacia la influencia cubana en la región.

















