El gobierno de Donald Trump sigue apretando las tuercas. Este martes, las fuerzas militares estadounidenses abordaron y tomaron el mando del buque petrolero Sagitta, marcando la séptima embarcación de este tipo intervenida en su campaña por controlar el crudo venezolano.
El Comando Sur anunció la operación en redes sociales. Dijeron que fue “sin incidentes” y que el barco operaba violando la cuarentena impuesta por Trump a embarcaciones sancionadas en el Caribe. No detallaron si fue la Guardia Costera quien ejecutó la maniobra, como en ocasiones anteriores.
“La captura del buque demuestra nuestra determinación para garantizar que el petróleo único que salga de Venezuela sea el que esté coordinado de manera adecuada y legal”, afirmó el Comando Sur.
La cosa tiene capas. El Sagitta tiene bandera de Liberia y, según registros, es propiedad de una empresa de Hong Kong. El Departamento del Tesoro lo había sancionado bajo una orden ejecutiva relacionada con la invasión rusa a Ucrania en 2022. Pero aquí está el giro: los militares aseguran que había cargado petróleo venezolano.
El barco llevaba más de dos meses sin transmitir su ubicación, desde que partió del mar Báltico. El Comando Sur publicó imágenes aéreas del buque navegando, pero esta vez no mostraron el momento del abordaje.
Horas antes del anuncio, Trump soltó otro bomba en la Casa Blanca.
“Nos quedan millones de barriles de petróleo”, dijo el presidente. “Lo estamos vendiendo en el mercado abierto. Estamos bajando los precios del petróleo de forma increíble”.
Afirmó que Estados Unidos ya ha sacado 50 millones de barriles de petróleo de Venezuela. La estrategia es clara: presión máxima para estrangular los ingresos del gobierno de Nicolás Maduro, mientras se inunda el mercado para deprimir los precios globales. Cada barco capturado es un mensaje.
















