El arranque de 2026 ha traído una oleada de operativos contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En solo diez días, las autoridades federales han logrado la detención de 21 personas vinculadas a esta organización.
Pero, ¿realmente estos golpes afectan su estructura? El especialista David Saucedo ofrece una perspectiva clara. Explica que los gobiernos de México y Estados Unidos detectaron algo crucial: el CJNG se estaba beneficiando de la guerra interna en el Cártel de Sinaloa y de la presión contra ‘Los Chapitos’.
“Están tratando de erosionar de manera simultánea a los dos grandes grupos… para evitar que uno se fortalezca en exceso”, dijo Saucedo en entrevista con EL UNIVERSAL.
La estrategia busca evitar un error histórico. Saucedo ejemplifica con lo ocurrido en Colombia en los noventa: el golpe constante al Cártel de Medellín terminó empoderando al de Cali, haciendo después más compleja su desarticulación.
Hay un factor que acelera todo esto: el reloj. La Copa Mundial 2026, con Guadalajara como sede, pone presión extra. Saucedo señala que los operativos deberán frenarse en algún momento ‘para no calentar la plaza’. Esto obliga a una carrera contra el tiempo.
“El gobierno se encuentra a contrarreloj”, agregó el analista.
La urgencia tiene otra razón. Saucedo indica que el Gabinete de Seguridad está ‘urgido’ a entregar resultados. El objetivo es claro: evitar posibles incursiones armadas de fuerzas estadounidenses en territorio nacional, una amenaza que ha flotado en el aire.
“Se están ofreciendo trofeos para evitar incursiones como la que se realizó en Venezuela”, expresó, refiriéndose a eventos pasados.
Saucedo vaticina un ‘movimiento pendular’ en la lucha. Cada golpe significativo contra Sinaloa vendrá seguido, casi por reflejo, por uno de similar magnitud contra el CJNG. La idea es impedir que este último se apodere de territorios vacíos por la debilidad de su rival.
Sin embargo, hay un gran ‘pero’. El especialista descarta que estas detenciones tengan un impacto profundo en el desmantelamiento real del cártel. La razón es poderosa: el CJNG controla toda una red empresarial, canales para mover dinero y sistemas para reinvertir ganancias.
Las acciones, admite, tienen un ‘impacto marginal’.
Entre las detenciones recientes destaca la de Luis Ignacio Cárdenas, señalado como operador financiero del cártel. Según la FGR, coordinaba el traslado de droga desde Centroamérica usando aeronaves pequeñas y pistas clandestinas.
También cayó José Gabriel Soto Martínez, alias ‘Uber’, identificado como jefe de plaza del CJNG en Tlajomulco y la zona metropolitana de Guadalajara. En ese operativo se aseguraron armas, municiones, 500 dosis de metanfetamina y varios vehículos.
Ulises Lara López, fiscal especial, destacó el trabajo: > “Se han logrado detenciones relevantes. Con ello, atacamos sustancialmente la operación e inhibimos la generación de violencia”.
Por su parte, Omar García Harfuch anunció la detención de Ramón ‘N’, alias ‘Moncho’, operador de la célula ‘Los Lavadora’. Este grupo está acusado de robo a autotransportes, secuestro de conductores y una larga lista de delitos más.
Los operativos se extienden por varios estados. En Puebla cayeron nueve presuntos sicarios del grupo ‘Operativo Barredora’. En Michoacán hubo detenciones bajo el ‘Plan Michoacán por la Paz’. La geografía del combate es amplia.
Este enfoque contra el CJNG marca un cambio. En diciembre de 2025, el objetivo prioritario había sido el Cártel de Sinaloa. Operativos como la muerte de Óscar Noé Medina González, ‘El Panu’, operador cercano a Iván Archivaldo Guzmán Salazar, lo demuestran.
La estrategia parece dual: no dejar respirar a Sinaloa mientras se aplican golpes preventivos al CJNG para evitar su expansión. Un juego complejo donde cada movimiento busca equilibrar una balanza siempre inestable.















