Dicen que el cielo nos guarda secretos. Y a finales de febrero de 2026, promete un espectáculo que muchos catalogan como extraordinario: seis planetas del Sistema Solar, visibles en una misma franja del firmamento. Pero, ¿qué hay realmente detrás de este llamado ‘desfile planetario’? ¿Es solo un bonito fenómeno óptico o esconde algo más?
La fecha clave para México será el 28 de febrero. Según las proyecciones, Júpiter, Saturno, Venus y Mercurio serán visibles a simple vista. Urano y Neptuno requerirán ayuda óptica. La Luna, casi llena, se ubicará cerca de Júpiter, añadiendo dramatismo a la escena.
Pero aquí es donde nuestro escepticismo periodístico entra en juego. Este término, ‘desfile’ o ‘alineación’, es coloquial. Los expertos nos lo dejaron claro.
“Este fenómeno es consecuencia de que los planetas orbitan alrededor del Sol en un plano similar llamado eclíptica”, explican desde Star Walk, con el respaldo de la NASA. “En determinados momentos, sus trayectorias coinciden visualmente desde la Tierra”.
Es una cuestión de perspectiva, no de proximidad física real. Sin embargo, en redes sociales y algunos círculos, estos eventos suelen venir acompañados de teorías alarmistas. Se habla de influencias gravitacionales catastróficas.
Investigamos esa afirmación directamente en la fuente científica más autorizada. La respuesta del Jet Propulsion Laboratory de la NASA fue contundente y despejó cualquier duda.
“Solo el Sol y la Luna ejercen una influencia gravitacional significativa sobre nuestro planeta”, aclaran. “Las alineaciones planetarias no provocan terremotos, tsunamis ni alteraciones climáticas”.
Los documentos y comunicados oficiales son claros: es un mito sin base científica. El riesgo para la Tierra es cero.
Entonces, si no hay peligro, ¿cuál es la verdadera importancia del evento? La respuesta está en su rareza y en su valor educativo y observacional. Para disfrutarlo al máximo desde México, las recomendaciones son precisas: buscar un lugar con poca luz artificial y horizonte despejado al oeste una hora después del atardecer.
Las aplicaciones como Star Walk 2 serán aliadas clave para identificar cada punto brillante. Mercurio y Venus estarán bajos; Saturno y Neptuno, en Piscis; Urano, en Tauro; y Júpiter brillará junto a la Luna hacia el este.
Al conectar todos los puntos –los datos astronómicos, los testimonios expertos y el desmontaje de los mitos– surge la revelación final. El verdadero espectáculo no es una amenaza oculta, sino una rara oportunidad para contemplar la mecánica celeste en acción.
Una demostración gratuita y segura del ballet orbital que normalmente pasa desapercibido. La historia no es sobre un peligro imaginario, sino sobre la belleza predecible y serena del cosmos que nos rodea.















