El Gran Teatro de la Vecindad Cordial
En un giro digno del más absurdo drama burocrático, la Suprema Mandataria del Sur, Claudia Sheinbaum, anunció con solemnidad que ha ordenado a su canciller buscar un diálogo directo con el Secretario del Imperio, Marco Rubio, o incluso con el propio Emperador Trump. La razón: el susodicho emperador ha vuelto a soltar, entre bocado y bocado de su hamburguesa, la perla de que sus legiones comenzarán a atacar a los cárteles por tierra, como quien anuncia que va a podar el seto de la frontera.
La Comunicación como Arte Abstracto
“Es parte de su manera de comunicar“, declaró Sheinbaum con una paciencia que haría palidecer a un santo, refiriéndose a lo que cualquier persona con dos dedos de frente llamaría una amenaza de invasión. En este nuevo lenguaje diplomático, “vamos a empezar a actuar contra los cárteles en tierra” se traduce elegantemente como “una invitación a fortalecer la coordinación”. La mandataria, maestra en el arte de la negación elegante, pidió a su canciller que busque ese contacto para “aclarar” lo que ya está más claro que el agua: el vecino del norte se cree con patente de corso para cruzar la raya cuando le plazca.
El Sociólogo Beligerante y Sus Cifras Fantásticas
El Mandatario Trump, en su cátedra vespertina en el canal Fox News, soltó sus dogmas: “Hemos eliminado el 97% de las drogas que llegan por mar”. Una cifra tan precisa como sacada de un sombrero mágico. “Ahora vamos a empezar a actuar contra los cárteles en tierra. Los cárteles controlan México. Es muy triste verlo”, sentenció con la compasión de un tiburón oliendo sangre. La narrativa es perfecta: se crea un monstruo (un país entero controlado por el crimen) para justificar la llegada del héroe (sus tropas).
La Danza de los Aliados y la Soberanía de Salón
Fiel al guion de la política ficción, Sheinbaum comentó el asunto con su colega, el presidente brasileño Lula, en una conversación donde sin duda hablaron de “la defensa de la soberanía”, ese concepto tan etéreo que se invoca en los discursos y se negocia en los pasillos. La invitación a visitar Brasil en mayo suena a plan para formar un club de líderes a quienes el Imperio les habla en tono de ultimátum.
El Análisis de los Augures Modernos
Los analistas, esos sacerdotes de lo obvio, descartan una invasión formal. ¿La razón profunda? No el derecho internacional, sino la cruda realidad: la administración de Sheinbaum ya ejecuta, con devoción casi religiosa, el manual de seguridad escrito en Washington. Ambos son socios económicos vitales. La amenaza, concluyen los augures, es solo un mecanismo de presión para extraer más concesiones: tal vez reducir el envío de petróleo a Cuba (otro pecador en la lista del emperador) o mejorar las condiciones en la próxima revisión del tratado comercial.
Así, en este gran teatro, la soberanía nacional se reduce a un bien transable, y las advertencias militares se convierten en la moneda fuerte para adquirirla. Un espectáculo donde todos conocen su papel, pero nadie se atreve a salirse del guion.
















