En un acto de devoción casi religiosa al dios del Turismo, la excelsa gobernadora Mara Lezama emprendió peregrinación a los sagrados salones de FITUR2026 en Madrid. Su misión: representar al Caribe Mexicano ante el sumo pontífice del viaje mundial.
Allí, entre canapés y discursos sobre ‘sostenibilidad’, se congregó la curia turística internacional. Shaikha Al Nowais de ONU Turismo y Gloria Guevara del WTTC presidían este concilio donde se decidiría, sin duda, el destino espiritual de las vacaciones planetarias.
‘Hemos posicionado al Caribe como Capital Mundial de las Vacaciones’, proclamó Lezama con la solemnidad de quien anuncia un nuevo dogma.
La revelación incluía conceptos místicos: ‘prosperidad compartida’, ‘crecimiento ordenado’, ‘visión de futuro sostenible’. Términos que brillan en PowerPoints madrileños mientras en Quintana Roo… bueno, eso es materia para otra homilía.
Los fieles asintieron ante los sacramentos turísticos: ‘certeza jurídica’, ‘conectividad aérea’, ‘gobierno facilitador’. Palabras que suenan mejor pronunciadas con acento español que enfrentadas a la realidad costera.
La feria se extenderá del 21 al 25 de enero. Tiempo suficiente para que los peregrinos del turismo global negocien salvaciones ecológicas y absoluciones regulatorias, antes de volver a sus respectivos paraísos terrenales a gestionar… lo gestionable.















