Sheinbaum afirma que la soberanía de México es innegociable ante las amenazas de Trump

ÑEn respuesta a las recientes declaraciones del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insinuado la posibilidad de ordenar “ataques” en territorio mexicano como parte de una estrategia para combatir a los carteles de la droga, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha establecido una postura clara y firme. La mandataria reconoció la existencia de coordinación bilateral en materia de seguridad, pero trazó una línea infranqueable: la soberanía y la independencia nacional no están sujetas a discusión.

Durante una asamblea informativa sobre programas sociales, Sheinbaum delineó los principios que rigen la relación con el vecino del norte. “Lo he dicho: nos coordinamos, colaboramos, pero nunca nos subordinamos. Somos dos países iguales y platicamos, negociamos, trabajamos, pero hay algo que no está en negociación y esa es la independencia y la soberanía de la patria”, afirmó con contundencia. Esta declaración no solo responde a la coyuntura actual, sino que se enmarca en una narrativa histórica profunda que la presidenta evocó para contextualizar la sensibilidad del tema.

Al rememorar el origen de lo que se denomina la Cuarta Transformación, Sheinbaum conectó el presente con las luchas fundacionales de México. Subrayó que la nación ha forjado su identidad en una búsqueda constante de independencia y justicia, un proceso costoso que comenzó en 1810 y culminó con la consumación de la independencia en 1821. Posteriormente, la resistencia contra la invasión francesa en el siglo XIX representó, en su relato, una segunda lucha por la autodeterminación, liderada por los liberales mexicanos de la época.

La presidenta también hizo referencia a la Revolución Mexicana, un conflicto donde, según señaló, la sombra de la intervención extranjera volvió a estar presente. Mencionó específicamente el episodio de 1914, cuando buques de guerra de Estados Unidos se apostaron en el puerto de Veracruz. “Las mexicanas y los mexicanos dijimos: la independencia es algo fundamental para nuestra paz”, recalcó, estableciendo un paralelismo histórico con los desafíos contemporáneos. Este recorrido histórico sirvió para fundamentar su argumento central: la independencia es un valor cardinal, ganado con esfuerzo y sacrificio a lo largo de más de dos siglos, que debe quedar absolutamente claro en cualquier interacción con Estados Unidos.

Sheinbaum matizó su firmeza al reconocer la importancia de la relación bilateral y la vecindad. “Podemos colaborar, podemos coordinarnos, somos vecinos, queremos a nuestros hermanos mexicanos que vivan bien del otro lado de la frontera“, expresó, mostrando una disposición al diálogo y la cooperación práctica. Sin embargo, este pragmatismo está estrictamente condicionado al respeto mutuo y a la igualdad entre estados. La coordinación en seguridad, un área de interés vital para ambos países, se presenta así como una herramienta necesaria, pero sujeta a un marco de soberanía inquebrantable.

La reiteración final de la presidenta cierra el mensaje con una conclusión inapelable: por encima de cualquier agenda de cooperación o negociación táctica, la independencia y la soberanía de México constituyen el pilar inamovible de su política exterior, especialmente frente a propuestas que, como las esbozadas por Trump, podrían interpretarse como una violación del derecho internacional y de la integridad territorial. La postura comunicada equilibra la urgencia de abordar problemas de seguridad compartidos con la defensa de principios fundamentales de la nación, enviando un mensaje tanto a la audiencia doméstica como a la comunidad internacional.

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