La licitación desierta: ¿Una respuesta adecuada tras la tragedia?
El fatídico descarrilamiento del Tren Interoceánico en Nizanda, Oaxaca, el pasado 28 de diciembre, no solo dejó un saldo de 14 vidas perdidas y decenas de heridos. También desnudó, tras el velo de los comunicados oficiales, una serie de procedimientos de emergencia y contrataciones apresuradas que plantean preguntas incómodas. La Secretaría de Marina (Semar), encargada de este corredor estratégico, asegura haber realizado “diversas acciones” para garantizar la seguridad. Pero, ¿qué hay detrás de esa afirmación? Un escrutinio detallado de los hechos revela una realidad de licitaciones fallidas y acuerdos provisionales que dejan al sistema operando con parches temporales.
El proceso que no encontró candidatos idóneos
La investigación periodística descubrió que, incluso antes del accidente, la Semar ya enfrentaba dificultades para blindar el servicio. En noviembre de 2025, se lanzó una investigación de mercado para el servicio de seguridad y vigilancia, contactando a 82 empresas. Sin embargo, solo seis respondieron, y de cinco propuestas analizadas, ninguna cumplió con los “requisitos técnicos indispensables”. El 26 de diciembre, dos días antes del siniestro, el Acto de Fallo declaró desierta la licitación. Este dato es crucial: el sistema de seguridad física del tren ya estaba en un limbo contractual cuando ocurrió el descarrilamiento. ¿Era este un punto débil conocido? ¿Por qué no se actuó con mayor celeridad para resolverlo?
Seguros: Un convenio de un mes en la sombra de la tragedia
En el crítico ámbito del seguro para los usuarios, la situación no es más sólida. Frente al vacío, la Semar estableció un convenio temporal de apenas un mes (del 1 al 31 de enero de 2026) con la empresa Ve Por Más. Este acuerdo puente, gestionado a toda prisa, busca garantizar una cobertura básica mientras se reinicia, desde cero, una nueva investigación de mercado. El objetivo declarado es encontrar una póliza con mejores prestaciones en equipaje, atención médica, incapacidad o muerte accidental. La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿por qué no existía ya una póliza robusta para una infraestructura de tal envergadura y riesgo?
La infraestructura asegurada con otro parche provisional
La capa de protección para los bienes patrimoniales del tren en los estados de Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Tabasco sigue un patrón similarmente preocupante. Un proceso de licitación iniciado el 9 de diciembre de 2025 y declarado desierto el día 19, por falta de propuestas técnicas viables, derivó en otro convenio modificatorio de un mes con Seguros Azteca. Es decir, la infraestructura física crítica del corredor interoceánico depende ahora de extensiones temporales mientras la Semar intenta, por segunda vez, encontrar un proveedor adecuado.
Conclusión: Compromiso declarado vs. realidades frágiles
La Semar reitera su compromiso con la seguridad y el funcionamiento de esta infraestructura estratégica, asegurando que cada contratación se realiza por el interés público. Sin embargo, el rastro documental y los hechos cronológicos cuentan una historia distinta: la de un sistema que, tras una tragedia evitable, se revela sostenido por acuerdos provisionales y procesos de contratación fallidos. La verdad oculta no es solo la de un tren que descarriló, sino la de un esquema de seguridad que, desde sus cimientos contractuales, ya presentaba grietas profundas antes del desastre. La persistente pregunta final es: ¿están estos parches temporales garantizando realmente la seguridad de los próximos pasajeros, o solo se está administrando la crisis?
















