La noche en que todo le salió mal al Barcelona

La racha imparable del Barcelona, once victorias seguidas, se estrelló contra la realidad en San Sebastián. Pero esta no fue una derrota cualquiera. Fue un partido tejido con hilos de frustración y decisiones que invitan a una investigación más profunda.

¿Cómo se desmorona una dinastía de triunfos? Los datos oficiales muestran un relato crudo: tres goles anulados y un penalti revertido, todo solo en la primera parte. A eso súmale cinco balones estrellados en los postes. Las cifras pintan la imagen de una noche maldita.

Sin embargo, el periodista persistente busca más allá del marcador. ¿Fue solo mala suerte o hay patrones ocultos? El primer gol anulado, el de Fermín López, vino por una falta previa de Dani Olmo sobre Take Kubo. Una jugada que, vista en cámara lenta, abre debates interminables sobre la intensidad del contacto y el criterio arbitral.

“Pensó que había tomado la delantera a los pocos minutos”, señala el acta, reflejando la confianza inicial de un equipo acostumbrado a ganar.

La narrativa se complica con otros dos goles invalidados por fuera de juego y esa penal revocada a Lamine Yamal. Cada revisión del VAR no era solo un fallo técnico; era un golpe psicológico acumulativo para el Barça.

Mientras tanto, la Real Sociedad capitalizó sus momentos con precisión quirúrgica. Un zurdazo de Mikel Oyarzabal y un remate frío de Gonçalo Guedes tras el efímero empate bastaron. La eficacia frente a la profusión de ocasiones fallidas.

Conectando puntos que parecen inconexos: la ausencia de Raphinha, el debut testimonial de João Cancelo desde el banquillo y la grave lesión de Take Kubo, retirado en camilla. Elementos que alteraron los planes y dejaron al equipo catalán sin su ritmo habitual.

Esta derrota no es un punto final, sino un signo de interrogación. Deja al Barça solo un punto por encima del Real Madrid y revela una fragilidad que su racha victoriosa había enmascarado. La implacable máquina se atascó ante una defensa organizada y su propia falta de puntería.

La revelación final: A veces, las estadísticas dominantes (posesión, ocasiones) ocultan una verdad más simple: el fútbol se gana metiendo goles. Y anoche, en Anoeta, todas las rutas hacia la portería estaban bloqueadas por el palo, el fuera de juego o el criterio del VAR.

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