El regreso a casa de un campeón marcado por la pérdida
El pugilista británico y exmonarca mundial de los pesos pesados, Anthony Joshua, ha retornado a suelo del Reino Unido. Este viaje se produce tras vivir una experiencia traumática en Nigeria, donde un siniestro vial de consecuencias fatales se cobró la vida de dos de sus allegados y compañeros de trabajo.
Una noche trágica en las carreteras de Lagos
Los hechos, según las informaciones, ocurrieron en una vía principal cercana a la bulliciosa ciudad de Lagos. El automóvil en el que viajaban Joshua, su preparador físico Sina Ghami y el entrenador Latif “Latz” Ayodele, impactó contra la parte trasera de un tráiler estacionado. La colisión resultó letal para Ghami y Ayodele, mientras que el boxeador, afortunadamente, solo sufrió lesiones de poca gravedad que le permitieron recibir el alta médica a los pocos días.
Un vínculo personal que intensifica el dolor
La dimensión personal de esta tragedia es inmensa. Ghami no era solo un miembro más de su equipo; era el arquitecto de su fuerza y condición atlética. Ayodele, por su parte, era un confidente y guía. La crudeza del destino se hace más patente al recordar que, horas antes del fatal desenlace, ambos compartían momentos de camaradería jugando al ping-pong, un vídeo inocente que ahora se convierte en un desgarrador recuerdo.
Las consecuencias legales y el peso de la responsabilidad
Más allá del duelo, el suceso ha desencadenado un procedimiento judicial. Las autoridades nigerianas han imputado al conductor del vehículo, Adeniyi Mobolaji Kayode, por los delitos de conducción temeraria y negligente. El caso, pospuesto para el próximo 20 de enero, añade una capa de complejidad legal a una situación ya de por sí devastadora para Joshua, quien, cabe recordar, posee doble nacionalidad y profundos lazos familiares con el país africano.














