Una Revolución Hídrica Nace desde los Sembradíos
La narrativa tradicional nos dice que las leyes se diseñan en escritorios y se imponen desde arriba. Pero hoy, un paradigma disruptivo emerge: la iniciativa presidencial para modificar la Ley General de Aguas fue transformada desde sus cimientos por la presión ejercida desde las raíces, desde el campo mismo. Los productores agrícolas no son meros espectadores; se han erigido como arquitectos de su propio destino hídrico, celebrando una victoria que redefine el equilibrio de poder.
El viernes se escribió un capítulo histórico. Los agricultores, presentes en la Cámara de Diputados, conmemoraron lo que calificaron como “un buen trabajo”, un triunfo forjado en la resistencia. “Las propuestas parecían demasiado audaces para algunos, pero la presión ejercida en puentes y carreteras fue el catalizador que doblegó la inercia gubernamental. Logramos que este gobierno cediera. El resultado ya está en el Congreso, próximo a convertirse en ley. Sí se reformó, pero se reformó a nuestra favor, bajo nuestra atenta vigilancia”, afirmaron con un tono que mezcla el alivio con la reivindicación.
Este movimiento consiguió un compromiso fundamental: sentar las bases para un debate nacional sobre cómo garantizar que el agua sea, ante todo, un pilar irrenunciable para la producción de alimentos en México.
La Desobediencia Civil como Estrategia de Negociación
Frente a los bloqueos coordinados con transportistas en puntos estratégicos del país, y tras intensas mesas de diálogo con el gobierno federal en la Secretaría de Gobernación (Segob), la alianza formada por el Movimiento Agrícola Campesino, la Asociación Nacional de Transportistas y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano dejó un mensaje claro: “el agua fue el eje central”.
En un acto sin precedentes, el subdirector de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Aaron Mastache, se sentó en la mesa de negociación para escuchar sus demandas. “Presentamos propuestas concretas para la nueva Ley de Aguas Nacionales con un objetivo non-negotiable: blindar el uso del agua para la producción de comida (agricultura) como un recurso indivisible y estratégico para la soberanía nacional”, explicaron.
“Nuestro postulado es claro y contundente: No permitiremos que el agua destinada al campo sea desviada para otros fines mientras el pueblo necesita alimentos. ¡La seguridad alimentaria y la gestión hídrica son dos caras de la misma moneda!”, declararon. “¡La lucha por el agua es, en esencia, la lucha por la comida! ¡No claudicaremos!”, exclamaron los productores del campo.
Un Nuevo Paradigma Normativo con 50 Modificaciones Clave
Por su parte, Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, detalló que se incorporaron aproximadamente 50 modificaciones provenientes de la Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua y Saneamiento.
“Hemos avanzado en un intercambio respetuoso con la Comisión Nacional de Agua. Es necesario reconocer la sensibilidad y la actitud respetuosa de la presidenta Claudia Sheinbaum para co-diseñar y construir un sistema normativo que contribuya a la conservación del agua, a erradicar el acaparamiento, a combatir la venta ilegal y ventajosa del recurso, y a prevenir el uso indebido, el acaparamiento, el monopolio o el hurto del agua“, manifestó Monreal.
“Todo este esfuerzo se está materializando en un cuerpo normativo integral, que honra los derechos de los ejidatarios, comuneros, propietarios y pequeños propietarios, al tiempo que respeta a la industria y, sobre todo, prioriza el consumo humano. Este será un sólido instrumento jurídico para la custodia del agua para todos”, concluyó.
“Se están modificando cerca de 50 aspectos fundamentales”, añadió, extendiendo un agradecimiento a las contribuciones de los productores, campesinos, ganaderos, comuneros, ejidatarios y pequeños propietarios, quienes han demostrado que la verdadera innovación en política pública a veces brota del surco y llega al congreso en una ola de determinación colectiva.














