Una Chispa en el Corazón del Sistema: Cuando la Rehabilitación Estalla en Crisis
GUADALAJARA, Jal.- Un estallido repentino sacudió la madrugada de este viernes el Centro Integral de Justicia Regional de Puerto Vallarta, un evento trágico que se cobró la vida de dos personas privadas de libertad y que obliga a una reflexión profunda sobre los modelos de reinserción social. El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses se encuentra realizando las diligencias periciales para esclarecer el origen de esta fatalidad.
El epicentro de la catástrofe se localizó en el taller de economía circular del establecimiento penitenciario. En este espacio, destinado a la clasificación de desechos plásticos durante el turno nocturno, la deflagración no solo causó daños inmediatos, sino que generó un conato de incendio de rápida propagación, poniendo a prueba los protocolos de seguridad.
La respuesta interna fue inmediata. El personal del complejo carcelario activó los procedimientos de contingencia, desplegando la brigada interna de Protección Civil para la contención inicial mientras se realizaba el aviso correspondiente a las autoridades externas, un ejercicio de coordinación bajo presión.
La escena que encontraron los refuerzos de Servicios Médicos Municipales, junto con las unidades estatales y municipales de Protección Civil y Bomberos, fue crítica: un área de 160 metros cuadrados consumida por las llamas. Mientras los equipos externos iniciaban el combate del siniestro, la brigada interna libraba una batalla paralela para proteger la carpintería del reclusorio de la expansión del fuego.
En medio del caos, los elementos de custodia procedieron con la evacuación de los reclusos que se encontraban en la zona de riesgo. La verificación permitió identificar a dos individuos con lesiones y la desaparición de otros dos. Los heridos recibieron atención médica primaria dentro del mismo complejo, determinándose que sus condiciones no requerían traslado a un nosocomio.
La extinción total de las llamas reveló el desenlace más sombrío: los equipos de rescate localizaron sin vida a dos de los internos que desempeñaban sus labores en el taller, notificándose posteriormente a sus familiares sobre esta irreparable pérdida.
La magnitud del incidente requirió el despliegue de un operativo conjunto sin precedentes. Elementos de la Secretaría de Seguridad estatal, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional establecieron un cerco perimetral de seguridad alrededor del penal, ubicado en la delegación de Ixtapa, para garantizar el orden y facilitar las investigaciones.


















