Los números son fríos, pero cuentan una historia caliente y preocupante. Entre 2019 y 2024, México confirmó 223 casos de sarampión. Para 2025, la cifra se disparó a 6,213 casos acumulados confirmados, según la Secretaría de Salud.
Esa explosión coloca al país en el primer lugar de América, superando a Canadá y sus más de 5,300 casos, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
“En 2025 se documentaron 29 muertes en personas no vacunadas en el continente: 24 en México”, señaló la autoridad médica.
La tragedia tiene un epicentro claro: 21 de esas muertes ocurrieron en Chihuahua. Las otras tres fueron en Durango, Sonora y Jalisco. Estados Unidos reportó tres fallecimientos y Canadá dos.
El panorama continental es vasto. La OPS indicó que en América se contabilizaron 13,767 casos confirmados hasta los últimos informes. Detrás de México y Canadá, Estados Unidos verificó 1,952 casos; Bolivia, 541; Paraguay, 49.
Pero los datos oficiales mexicanos pintan un cuadro aún más amplio. Hasta la semana epidemiológica 52 de 2025, el sistema de vigilancia nacional ha notificado 15,342 casos probables de sarampión o rubéola.
De ese total probable, se registraron 6,152 específicamente para sarampión. Este año ya se han identificado los genotipos B3 y D8 circulando.
¿Qué hay detrás de este brote? Un documento gubernamental clave ofrece una pista crucial. El boletín informativo número 39 sobre enfermedades prevenibles por vacunación revela que el 91.1% de los casos confirmados (5,603 personas) no tenían antecedente de vacunación.
Solo el 6.1% tenía una dosis documentada contra sarampión, rubéola y parotiditis (SRP), y un mínimo 2.8% contaba con dos o más dosis.
La distribución por sexo muestra un ligero predominio en mujeres (51.1%). Pero el dato más revelador es por edad: el grupo más afectado es el de uno a cuatro años, con el 15.3% de los casos (942 niños).
La geografía del brote también es clara. Chihuahua reporta 4,483 casos confirmados, una cifra abrumadora que lo coloca como el estado con mayor incidencia. Le siguen Jalisco (574), Guerrero (240) y Michoacán (231).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda la gravedad del virus.
“Contraer el sarampión durante el embarazo puede ser peligroso para la madre y provocar que el bebé nazca prematuramente y con bajo peso”, advierte la dependencia.
Califica al sarampión como una de las enfermedades más contagiosas del mundo. El virus puede permanecer activo en el aire o superficies hasta dos horas. Una persona infectada puede contagiar a 9 de cada 10 contactos directos no vacunados.
Las complicaciones son serias: otitis media, neumonía e incluso encefalitis. En poblaciones con malnutrición y falta de atención sanitaria, la letalidad puede llegar al 10%.
Mirar hacia atrás ayuda a entender el presente. En 2019 se confirmaron solo 20 casos, todos relacionados con importación. Para 2020 ya eran 196, muchos con fuente desconocida en Ciudad de México.
Los años siguientes mostraron miles de casos probables, pero pocos confirmados… hasta que llegó 2025. La curva ascendente es innegable y las cifras hablan por sí solas: un sistema inmunitario colectivo debilitado está pagando un precio muy alto.


















