Exministro prevé 10 años de incertidumbre judicial en México

Imaginen este panorama. Estamos en 2026, revisando el T-MEC y con un Mundial a la vuelta. Para Javier Laynez Potisek, ministro retirado de la Suprema Corte, la reforma judicial es algo así como una piedra enorme en el camino del gobierno de Claudia Sheinbaum.

Un “ruido innecesario” para los inversionistas, dice. Todo por la falta de certeza jurídica.

Laynez se retiró obligado por esa misma reforma. Cuenta que el cambio lo sacudió, pero le dio chance de reinventarse. Ahora disfruta caminar a las 11 de la mañana sin pensar en ponencias del Máximo Tribunal.

Tras unas vacaciones largas, optó por la docencia. Es profesor de tiempo completo en el ITAM. Quiere cuestionar a las nuevas generaciones de abogados. Tiene, según sus palabras, una “legítima preocupación” por el sistema de justicia mexicano.

“Yo participé en la reforma del 94, sin jamás imaginar que iba a llegar a ministro”, narró.

Para él, la Corte anterior a esta elección fue progresista y con contrapesos. Un modelo en América Latina, producto de resoluciones a favor de derechos humanos.

Habla de un “avance brutal” en temas de género, interrupción legal del embarazo y comunidad LGBT+. Destaca decisiones como la pensión de viudez del ISSSTE o exigir subtítulos en cine para personas con discapacidad visual.

“Esos contrapesos eran inexistentes poquitos años antes”, insistió sobre la época post-reforma del 94.

Según él, todos los expresidentes perdieron acciones en esa Corte. Desde Zedillo con el Fobaproa hasta López Obrador con su Plan B. Eso era histórico: que el Tribunal le hiciera frente al jefe de Estado.

Por eso descarta que hayan sido oposición a los gobiernos de la llamada 4T. Las confrontaciones con AMLO fueron porque en su administración no existía negociación política. Tenían mayoría y no la necesitaban.

Reconoce dos grandes fallas de su togado: transparencia tardía y nula comunicación con la sociedad.

“Nosotros hicimos nuestra carrera pensando que nuestras sentencias hablaban por nosotros”, expresó.

Considera que estaban en una situación complicada. No supieron contrarrestar descalificativos desde Palacio Nacional, donde los señalaban como “corruptos, traidores y privilegiados”.

“Si yo confronto una postura con otra, ya entro a esa parte de debate político donde nos llevan la delantera”, agregó.

Sobre la nueva Corte electa por voto popular es claro: aunque algunos participaron con buena voluntad, la elección “no fue un ejercicio democrático”. Los resultados con el acordeón fueron evidentes.

Eso ha permeado la idea de lo que es la nueva Corte. Necesitan legitimarse por medio de su trabajo, “porque se supone que por eso nos sacaron”.

Confiesa que no sigue al detalle sus decisiones. Se entera por medios y redes sociales. Pero critica algunas sentencias porque representan un retroceso.

Por ejemplo, sobre las consultas a comunidades. La Constitución y tratados internacionales advierten que no se debe acordar algo sin considerar sus derechos humanos.

“Pensar que no tienes que consultar porque es bueno lo que hiciste, eso es un retroceso”, subrayó.

Otra polémica: los nuevos integrantes se confunden o se “hacen bolas con los términos”. Justifica que quizá no explican bien figuras como la “cosa juzgada”. Debate válido, pero “muy peligroso”.

En general, explica que varios asuntos son de “trámite” y “lo hubiera votado igual”.

¿Qué legado dejará? Augura una Suprema Corte “irrelevante” a menos que realice acciones trascendentes. Como en prisión preventiva oficiosa o manejando la relación con la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

“México, hasta ahorita, cuando ha sido condenado por la Corte Interamericana, ha obedecido sin chistar”, dijo.
“> Ahora no solo no ha cumplido, agregó delitos en el artículo 19 para desafiar a la Corte Interamericana”.

Se pregunta: ¿Qué Corte quieren ser? ¿Hasta dónde harán un legado individual o en grupo? ¿Van a ser relevantes en un sistema donde la Constitución se puede modificar así?
>”> Allí es donde vamos a ver de qué está hecha esta nueva Corte”.

En el caso Salinas Pliego califica como “correcta” la resolución. Algo que también hubieran hecho en la Corte anterior.
>”> Quien estudie las decisiones de los últimos 10 años verá cómo está muy equilibrado”, aseveró sobre materia fiscal.

Lo preocupante es el resto del Poder Judicial local. Fue “destruido como sistema”, privilegiando abogados sin experiencia para cargos como juez o magistrado.
>”> Cuando se llega a juez de distrito se debe tener mínimo 13 años atrás”, mencionó sobre los cursos de capacitación actuales.

Ironiza: para 2027 no hará falta campaña brillante. Bastará “acercarse al poder político que los ayude a salir en el acordeón”.
>”> Por más que intento ser optimista… los siguientes 10 años van a verse de incertidumbre total en la justicia”, alertó.
>”> El problema es que no solo sobre la federal, también en la local”.

Vaticina gobernadores interviniendo en comicios para integrar tribunales locales conforme a su conveniencia. “Y si bien nos va… ya vimos otro tipo intervenciones peligrosas”.

Para él, esta elección judicial fue el peor sistema para corregir lo malo. La destrucción del Poder Judicial acrecentó brechas perjudicando “a los menos tienen” .
lamenta sea factor adicional ruido inversiones inseguridad jurídica siendo testigo empresarios preocupación . quiere aulas transmitir jóvenes obligación reflexionar qué país quieren gente generación vivimos fin régimen autoritario hegemónico sin contrapesos dimos cuenta México sí podía cambiar sentido positivo sí podían hacerse efectivas instituciones constitucionales hubo transición hacia democracia imperfecta lugar duda sí fue factible salir régimen .

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